PLEGARIA A LA VIRGEN POR EL DÍA DEL VOTO

Así canta la musa popular el histórico voto:

 

En el año mil trescientos

Cuarenta y ocho, se vió

Invadido de la peste

Que tanto estrago causó

 

Y fue tan grande el espanto

que a todos llegó a causar

que en las calles se quedaban

los muertos sin enterrar

 

De cinco mil habitantes

Que había en la población

Trece vecinos quedaron

pidiendo su intercesión.

 

Y para mejor lograrla

Llenos de humildad y fe,

Un voto solemne hicieron

Que hasta hoy cumpliendo se ve.

 

Y para mejor lograrla

Llenos de humildad y fe,

Un voto solemne hicieron

Que hasta hoy cumpliendo se ve.

 

 

 

Y fue aquel Voto un ejemplo

De acendrada caridad:

Que a todo pobre que llega

Pan y carne se les da.

 

Benigna el Voto acogiste

Y la epidemia cesó

Y este pueblo agradecido

Tus favores no olvidó.

 

Del siglo décimo quinto

En el año ochenta y seis

Invadió otra peste al pueblo

Y también le protegéis.

 

Entonces, lleno de gozo

Esta ermita te erigió

Y con el nombre de Gracia

¡Oh Virgen! te saludó.

 

(Tradición Popular).

 

MAYO A LA VIRGEN DE GRACIA

Llegamos con alegría

al palacio celestial

en donde habita María

sin pecado original.

 

Salve, lucero del alba

del Edén mística flor,

hermosa entre las hermosas.

Madre del divino Amor.

 

Con ninguna criatura

se te puede comparar,

porque a todas las excedes

en virtud y santidad.

 

Tú sola te mereciste

que el paraninfo Gabriel

te anunciases que serías

madre del Dios de Israel.

 

Desde entonces sobre el mundo

tendiste tu protección

acogiendo cariñosa

del cristiano la oración.

 

Por eso, piadosa Madre,

siempre con seguridad

acude a tí Puertollano

en toda calamidad.

 

( A continuación se cantaban las estrofas de la plegaria anterior, para continuar después...).

 

En ella y con tu permiso

vamos el Mayo a cantar

más siendo Reina del Cielo

¿Dónde un varón encontrar?

 

Ninguno mejor, Señora

que el castísimo José

que por Dios predestinado

para esposo vuestro fue.

 

 

Y por eso en este día

que es de gran festividad

tus desposorios la iglesia

canta con solemnidad.

 

A doblar de las campañas

acude la población

a rendir humilde culto

con fervorosa oración.

 

Pues ves nuestros corazones

llenos de fe sin igual

líbranos Madre amorosa

por siempre de todo mal.

 

No desoigas nuestras voces

de amante solicitud

consuelo del afligido

y del enfermo salud.

 

Alza tus manos divinas

échanos tu bendición

y del Espíritu Santo

llena nuestro corazón.

 

Adiós, pues, del mar Estrella

adiós, Reina Celestial

Madre del Verbo encarnado

sin pecado original.

 

Adiós, tesoro de Gracia

fuente fecunda del bien

haz que al expirar vayamos

a gozar la gloria. Amén