A.-Proyección
del eclipse en varias pantallas gigantes dentro
del Museo. B.-Observaciones: Varios telescopios
para observar la Luna y Saturno. C .-Talleres: Construcción de Cohetes. D.-Juegos: Buscando el tesoro del Museo E.-Charlas: ¿Por qué se dan
los Eclipses? ¿Por qué siempre vemos la misma
cara de la Luna? F.-Obsequio fotografía Eclipse de
Luna para todos los asistentes.
Autobús gratuito cada media hora, de forma
ininterrumpida:
-Salida Plaza de España a Plaza Mayor. Desde
las 21:30 hasta las 02:00
-Salida Plaza Mayor a Plaza de España. Desde
las 21:45 hasta las 02:15
A partir de las 22:30, hora local, del
día 3 de marzo de 2007 se podrá
ver un Eclipse Total de Luna. El Museo de las Ciencias de
Castilla la Mancha abrirá sus puertas a las
22:00 horas y se proyectarán las imágenes
tomadas desde el observatorio en distintas pantallas del
mismo. Se podrá disfrutar del eclipse y sobre todo
de la parte más atractiva, la totalidad, que
tendrá su punto máximo a las 00:21 hora local.
En colaboración con AstroCuenca se habilitarán
telescopios del Museo y de la propia Agrupación para
observar el eclipse, además de otros objetos que
resulten de interés a lo largo de la noche.
Si las condiciones meteorológicas no lo impiden esperamos
disfrutar con vosotros de este eclipse.
PERO, ¿POR QUÉ
SE DAN LOS ECLIPSES?
Si el Sol y las órbitas de la Tierra
y la Luna estuvieran en el mismo plano, en todas las fases
de Luna Nueva tendríamos un eclipse de Sol y en cada
Luna Llena se produciría un eclipse de Luna. Además,
en este supuesto, todos los eclipses de Sol se producirían
en las regiones tropicales y ecuatoriales de la Tierra, debido
a la inclinación de la Tierra.
Pero la órbita de la Luna, respecto al plano que contiene
la órbita de la Tierra alrededor del Sol (conocido
como eclíptica), tiene una pequeña inclinación
de 5º 8' 43", que es suficiente para que la Luna
pase en la mayor parte de los meses al norte o al sur del
Sol, y al norte o al sur de la sombra terrestre. Sólo
si la Luna Nueva o la Luna Llena está situada en la
misma eclíptica o a muy pocos grados de ella, sucederá
un eclipse total de Sol o de Luna. Si la Luna se encuentra
a una distancia un poco mayor de la eclíptica en las
fases de Nueva o Llena, se puede llegar a producir un eclipse
parcial de Sol o de Luna. Si es un eclipse parcial de Sol
la sombra de la Luna no llega a interceptar a nuestro planeta,
sino que pasa ligeramente por encima del polo norte terrestre,
o por debajo del polo sur.
En
ese caso, desde determinadas regiones del planeta puede verse
el disco de la Luna cubriendo parcialmente el del Sol.
Hay otros eclipses de Luna, estos son los conocidos como penumbrales,
que resultan prácticamente imperceptibles al observador,
debido a una disminución casi nula del brillo de la
Luna. Este hecho se apreciaría como un eclipse parcial
de Sol, para un observador situado en la Luna.
Cada seis meses
aproximadamente, se dan las condiciones adecuadas para que
se produzcan eclipses, debido al movimiento de traslación
de la Tierra alrededor del Sol, al ocurrir las fases de Luna
Nueva y Llena muy cerca del plano de la eclíptica.
Los eclipses suelen acontecer por parejas: un eclipse de Sol
(parcial, anular o total) y otro de luna (parcial o total),
separados por dos semanas. Por ejemplo, el 7 de septiembre
de 2006 se produjo un eclipse parcial de Luna y el 22 de septiembre
2006 se produjo un eclipse anular de Sol (visible sobre el
Atlántico). Seis meses más tarde ocurre la siguiente
pareja de eclipses: el 03 de marzo de 2007 uno Total de Luna
(visible desde nuestro país) y el 19 de marzo de 2007
uno Parcial de Sol (visible desde Asia).
No siempre
se producen los eclipses en la misma pareja de meses. La órbita
Lunar gira alrededor del eje de la eclíptica con un
período de 18,6 años, lo que hace que las condiciones
para que se produzca un eclipse no se repitan cada 6 meses
exactos, sino aproximadamente cada 5 meses y 20 días.
Conforme avanzan los años, los eclipses van adelantando
sus fechas. El próximo grupo de eclipses será
uno Total de Luna el 28 de agosto de 2007 ( no visible desde
España) y uno Parcial de Sol el 11 de septiembre de
2007 (visibles desde Sudamérica). Cada nueve años,
aproximadamente, los eclipses vuelven a ocurrir en las mismas
fechas.
Transcurridos
18 años y 10 días, aproximadamente, período
denominado con el nombre de Saros, se producen 38 grupos de
eclipses, con la particularidad de que a continuación
se inicia un nuevo ciclo en el que se reproducen con muy pequeña
variación las mismas configuraciones orbitales que
dieron lugar a los eclipses del ciclo anterior. En otras palabras,
se repiten los eclipses casi de la misma forma.
El hecho de que el período Saros
no contenga un número entero de días terrestres
hace que eclipses semejantes de períodos diferentes
afecten a regiones del planeta de distinta longitud geográfica,
aunque similar latitud. De todas formas, las pequeñas
diferencias que se van introduciendo en cada período
Saros se van acumulando ciclo tras ciclo, de manera que transcurridos
muchos períodos, las semejanzas desaparecen.
Es interesante
saber que si estuviéramos en la Luna, lo que para un
observador terrestre es un eclipse de Luna, allí sería
un eclipse de Sol, mientras que el eclipse de Sol pasaría
casi inadvertido, pues se limitaría a una minúscula
mancha oscura dibujada sobre el disco de una deslumbrante
Tierra Llena.
Los eclipses de Luna pueden observarse desde todo un hemisferio
terrestre (aquel desde el que se divisa la Luna en el momento
del eclipse), mientras que un eclipse total de Sol afecta
sólo a una estrecha franja de varios miles de kilómetros
de longitud, pero con una anchura a lo sumo de unos pocos
cientos de kilómetros. Esto explica que aunque los
eclipses de Sol son en suma mucho más numerosos que
los de Luna, para un determinado observador terrestre la contemplación
de un eclipse total de Sol sea un hecho extraordinariamente
poco frecuente. Es más habitual observar un eclipse
de Sol parcial, ya que tanto los eclipses totales, como los
anulares, se observan como parciales desde lugares a uno y
al otro lado de la franja donde se producen. Estas zonas pueden
abarcar continentes enteros, y se observa como el disco de
la Luna sólo cubre parcialmente al Sol. El último
eclipse de este tipo que vimos desde la Península fue
el 29 de marzo de 2006. Se trataba de un eclipse visible como
total en una estrecha franja que cruzó gran parte de
África y Asia. En la península no disfrutaremos
de un eclipse Total de Sol hasta el 12 de agosto de 2026.
LOS
ECLIPSES DE LUNA Para que se produzca un eclipse de Luna, el
satélite debe encontrarse en fase de Luna Llena, y
en ellos se observa como gradualmente se oscurece a lo largo
de varias horas. El fenómeno se inicia en un extremo
y puede afectar al disco completo (eclipse total) o sólo
a una parte (eclipse parcial). Los eclipses de Luna son fácilmente
observables, ya que a simple vista se puede seguir el proceso
y ver todas las tonalidades que adquiere nuestro satélite
a medida que penetra en la sombra que la propia Tierra proyecta
sobre él. Debido a la refracción de la luz solar
a través de la atmósfera terrestre, la Luna
rara vez llega a oscurecerse por completo, tomando a menudo
un color rojo mortecino. El que se oscurezca más o
menos, y el tono rojizo (u ocre, o anaranjado) que adquiera,
dependerá de la cantidad y calidad del polvo en suspensión
que exista esa noche en la atmósfera terrestre (normalmente
de origen volcanico).
Los eclipses de Luna pueden observarse desde todo un hemisferio
terrestre (aquel desde el que se divisa la Luna en el momento
del eclipse).