Con la renovación de contenidos de la sala permanente del museo hemos pretendido ofrecer al público un discurso íntegro, global, coherente y articulado, fuera de proyectos que sólo aciertan en proponer un conjunto de contenidos con el elemento común de compartir un ámbito de la Ciencia, de las Artes o de la Historia.

Los nuevos y los viejos contenidos del museo colaboran en la comprensión de un objetivo general o “idea fuerza”, nuestro compromiso por el Ser Humano, como especie sobre el planeta Tierra, y su irremediable destino como colonizador del Universo. Nuestro discurso, de esta manera, intentará establecer las relaciones que se dan entre los diferentes módulos y nuestra idea fuerza. Ubicaremos las experiencias en uno de los tres ámbitos, en coherencia con nuestro mensaje. Todo fluye, apoya y soporta el destino del ser humano como colonizador del universo. Por ello el discurso surge, se inicia, desde nuestro pasado y se dirige al futuro, de la Tierra al Cielo.

Si en cada momento de la evolución de la vida, fue una especie quien tuvo que dar un paso importante y decisivo: colonizar los océanos, la tierra firme, el aire; ahora le toca al homosapiens dar el gran paso, hacia el espacio exterior, satélites, planetas, sistemas, galaxias…

 

 

El homosapiens, como especie, tiene la facultad de comprender todo lo que le rodea, o casi todo, como nunca antes había ocurrido en la historia de nuestro planeta. La ciencia nos ha aportado los instrumentos precisos para ese descubrimiento, para la admiración de lo existente y para la invención de lo inexistente.

El recorrido que les proponemos es un viaje, un viaje al planeta Tierra, a su pasado y a su futuro, bajo su superficie, a sus adentros: tierra y fuego, y sobre la tierra, aire y agua; y el espacio exterior, todo lleno de vacío y energía, y materia, y fuerzas, y en todo VIDA.


Pero ¿cuál será nuestro vehículo de conocimiento?, no el arte, ni la música, ni la lírica, sino la Ciencia. Ya lo decía uno de nuestro sabios del coro: «La ciencia, o es física, o es filatelia». Rutherford estaba en lo cierto, la física nos rodea, nos permite, nos ayuda, nos explica, todo es física, es fuerza y movimiento.