Geología.

De las dos fuerzas fundamentales del universo, la gravitatoria y la electromagnética, la primera es la culpable del equilibrio en el cosmos y en nuestro sistema solar. La atracción que se ejercen dos trozos de materia afecta a todos los cuerpos.

“La manzana atrae a la Tierra tanto como la Tierra atrae a la manzana. Hay una fuerza, la que aquí llamamos gravedad, que se extiende por todo el universo” Isaac Newton (1643-1727). En el nuevo módulo de gravedades es posible experimentar, sentir esa fuerza sobre nuestros cuerpos en diferentes planetas del sistema solar.
 
Si Newton describió como la fuerza de la gravedad gobernaba los sistemas físicos, 200 años después se da otra revolución científica, y otro genio, Albert Einstein (1879-1955) lanza su Teoría de la Relatividad.

Tanta fuerza en el interior de nuestro planeta, genera una serie de movimientos, que unido a la dureza o solidez de cada una de las capas, corteza y manto sobre todo, origina de vez en cuando, y en determinados lugares más que en otros, seísmos o terremotos. Prevenir los daños de un terremoto nos obliga a conocer la intensidad de éstos con estándares de medida. Podrán sentir los diferentes grados en simulador de terremotos.
Árbol Filogenético.

Con la Edad de la Vida queremos llamar la atención sobre un fenómeno, la Vida, y su historia sobre el planeta Tierra.

En nuestro árbol filogenético mostramos los pasos dados en la diversificación de la vida y la evolución de las especies. Para ello hemos adaptado un cladograma, al que le hemos añadido una cronología y una serie de eventos, considerados importantes. Comenzamos la existencia como bacterias, despacio, muy despacio… al pasar los eones y eras, se fue acelerando, más especies, más diversidad, tras una gran extinción, una gran emergencia de vida, cada vez más rápido… hasta dar el salto. Salto al espacio exterior, fuera del planeta. ¿Acaso no será nuestro destino llevar la vida al cosmos?
Paleontología.

De vez en cuando tenemos la suerte de descubrir los secretos del pasado, escondidos durante decenas de millones de años. Esta suerte la tuvimos en el Yacimiento de Las Hoyas, en La Cierva, Cuenca, donde unas condiciones medioambientales excepcionales para la fosilización nos está permitiendo conocer cómo funcionaba un ecosistema lacustre hace 120 millones de años, en el Cretácico inferior.

Piezas originales de este yacimiento. Peces, crustáceos, algas, helechos coníferas, insectos, anfibios, reptiles y primeras aves, están bien representados en Las Hoyas.

Ahora, recordando ese gran salto que ha dado el homosapiens, más aún desde esta sala que nos acoge, desde el pasado, vayamos al futuro, de la paleontología a la tecnología y la astronáutica.