Ariane.

La reciente y corta historia de la astronáutica marca los primeros pasos efectivos en el cumplimiento de un anhelo atávico de la humanidad: despegar del suelo ... Despegar del suelo rumbo a las estrellas.

Quizás esté impreso en la naturaleza humana el carácter explorador, la conquista, el llevar cada vez más lejos ‘los límites’..., el ansia de saber. El conocer.


Sin duda los incipientes pasos dados en el último medio siglo sobre nuestro espacio más cercano nos instalan en el convencimiento de que es posible ...., que nuestro sueño es una realidad, que estamos preparados para la aventura.

Si nuestro destino es explorar el Universo, llenar de vida los planetas, “conquistar” la Galaxia. Lo primero que hay que hacer es vencer la fuerza que nos mantiene en el suelo, la gravedad.

Desde que los chinos inventaran la pólvora y lo utilizaran en sus flechas de fuego como propelente (siglo X), hasta los cohetes Saturno V, R-7 y Ariane, han pasado muchos años. De pequeños artefactos propulsados por pólvora, con escaso alcance y sin precisión alguna, hemos sido capaces de llevar más toneladas de equipo al espacio, como el Arianne; más lejos, como el Voyager fuera de nuestro sistema solar; y con más precisión, como el Huygens en el satélite Titán.

Además, la carrera espacial nos ha brindado toda una serie de descubrimientos e inventos que mejoran nuestra calidad de vida.

Desde despegar de un puerto terrestre como Cabo Cañaveral o Kourou, hasta llegar a otros planetas, primero hay que vencer la gravedad de la Tierra, y eso cuesta mucha energía. Una solución para ello son las estaciones orbitales, un puerto de tránsito donde en un futuro preparar expediciones interplanetarias, y actualmente un lugar excelente para la investigación en condiciones de microgravedad.


Brazo robótico.

Las condiciones extremas en el espacio exterior requieren la ayuda de la tecnología para evitar los peligros en el espacio: vacío, temperatura, radiación; así como aumentar la eficacia en los trabajos. Esto se consigue con las máquinas, y en este caso con los robots. Si en la ISS tienen un brazo robótico, el Canadarm 2, el cual puede mover volúmenes de 116 toneladas y a la vez teclear comandos en una computadora, en nuestro museo contamos con el KUKA KR-16, con el que ustedes pueden emular a los astronautas de la ISS enfrentándose al reto de armar los diferentes módulos de la estación.


ISS.


Disponemos de la reproducción a escala real de dos módulos de la Estación Espacial Internacional, el Columbus y el módulo Svezda. La ISS es un puerto espacial internacional, un laboratorio de investigación donde en condiciones de microgravedad se prueban nuevas tecnologías, unas para los futuros vuelos interplanetarios, otras para su aplicación en la la Tierra. El Columbus, laboratorio multifunción, con el Biolab y su Glove Box, fue lanzado el 2008 por la ESA.

Fuera de este módulo podremos experimentar sensaciones parecidas a ese estado de ingravidez con el que se encuentran los astronautas en la ISS. Podrán experimentar la dificultad de hacer ejercicio físico sin gravedad.

El Svezda fue el primer alojamiento de los astronautas, desde el año 2000, aquí los astronautas, normalmente tres, viven en condiciones de ingravidez, no hay referencias arriba-abajo, es como flotar. Aquí las cosas no caen, imagínense el momento del aseo personal.

Ya hemos dicho que uno de los objetivos de esta estación es investigar la adaptación del ser humano a los vuelos interplanetarios. Sin duda el primer planeta que visitará el homosapiens será el planeta rojo.

Marte.

Las condiciones ambientales fuera de nuestro planeta no suelen ser favorables para la vida, para la nuestra al menos. Ello, unido a elevado coste del envío de seres humanos a otros planetas, y no sólo por el coste económico, sino por el tiempo necesario, viajes de años, hace que la robótica en la investigación planetaria tenga un buen futuro. Antes de colonizar un planeta el ser humano debe conocerlo perfectamente, su temperatura, atmósfera, radiaciones, orografía, vulcanismo, y algo fundamental para nosotros: agua.


El museo tiene aquí una perfecta simulación de un robot, muy parecido al Spirit, en un ambiente marciano. Su misión es encontrar rocas que prueben la existencia de agua en Marte, como la Jarosita.
Los experimentos con la gravedad y en situaciones semejantes a las que se dan en el espacio exterior son absolutamente determinantes para cumplir con éxito nuestro fin de colonizar planetas. Disponemos de algunos experimentos y experiencias relacionadas con todo este mundo.

Experimentos espaciales.

Ecoesfera:

Aquí tenemos un ecosistema alimentado por la luz. Esta esfera cerrada contiene agua salada, crustáceos, algas microscópicas y bacterias. Desarrollado por NASA sólo necesita para la vida el aporte energético de la luz. Si queremos colonizar no podemos transportarlo todo, debemos conseguir la autosuficiencia, en ello consiste este experimento.

Biolab:

Dentro del Biolab, en la ISS es necesario controlar los diferentes procesos con agentes biológicos, bacterias, vírus, tejidos, y otros materiales. El microscopio sigue siendo un instrumento todavía válido y necesario. Tienen a su disposición varias muestras para su análisis.

Mensajes al espacio:

El ser humano siempre ha mirado al cielo con admiración, a veces con temor, y hoy con una pregunta en nuestros labios: ¿Hay alguien ahí fuera?

Desde 1972, hemos enviado sondas al espacio con información para ser recibida e interpretada por vida inteligente. Imagínense que nos encontramos con un extraterrestre, ¿qué les diríamos? Eso es lo que pueden ver en la placa que tenemos de la PIONER 10, placa diseñada por el científico Carl Sagan.

El usuario podrá enviar su propio mensaje al espacio, con la misma codificación que se utiliza en Arecibo.

Cámara de infrarrojos:

Nuestro cuerpo emite radiaciones, en longitudes de onda que no podemos ver, existen otros tipo de luz, otras formas de percibir lo que nos rodea. Es interesante estar abiertos a otras formas de mirar el Universo, y por qué no, a otras formas de existir en el universo. Quién sabe cómo nos podrían “ver” o, mejor, percibir posibles extraterrestres.

Ascensor de ingravidez:
¿Cómo podemos reproducir en la Tierra las condiciones de microgravedad? En el interactivo podemos observar un efecto semejante dentro de un ascensor. Asimismo experimentaremos qué pasa con la ingravidez en algunas sustancias.

Giroscopio:
Todo cuerpo en movimiento tiene inercia, la tendencia a seguir moviéndose en la misma dirección, a menos que haya alguna interferencia. Este instrumento es utilizado por naves espaciales, satélites, cohetes y la ISS para mantener su órbita. Ello se lo debemos a Foucault, gracias a un experimento para demostrar la rotación de la Tierra.

Campana de vacío:
Una de las cuestiones fundamentales en el espacio es que lo que más abunda es el vacío. En esas condiciones ¿qué ocurre? Aquí tenemos dos experimentos relacionados con la ausencia de aire, de materia, en un espacio.

El dado y la pluma:
Ya lo dijo nuestro sabio Galileo, en ausencia de aire, en el vacío, todos los cuerpos caen a la misma velocidad. Si no hay resistencia al aire, la gravedad, la aceleración de 9,8 m/s2, será la misma para la pluma y el dado, luego caerán a la misma velocidad. ¿Será cierto?


Otros interactivos nos acompañan, con los que pueden conocer los misterios de la refracción de la luz, las corrientes de convección y espectroscopia. Conoceremos algo más acerca de esa segunda fuerza fundamental: la fuerza electromagnética y algunas de sus consecuencias o efectos.

Magic Planet.

Llegado este momento del discurso, debemos volver la vista a nuestro planeta, pues colonizar nuevos mundos de poco valdría si no somos capaces de conservar la diversidad del nuestro. La visión de nuestro planeta azul nos transportará a un plano de admiración, buscando sensaciones cercanas a las tenidas por Gagarin al ser el primer ser humano en ver la Tierra desde allí, desde lo más alto. La responsabilidad en su cuidado es cosa de todos, es una cuestión de especie.