RED NATURA 2000:
Paisajes fluviales del Guadiana y del Guadalquivir


En el embalse de Cíjara, se incorporan los caudales de los ríos: Estena, Estenilla, Estomiza y Fresnedoso.
Foto: ARDEIDAS

Completando los ríos de nuestra región que vierten sus aguas en el océano Atlántico se encuentran algunos tramos fluviales del Guadiana y del Guadalquivir con características ecológicas tan valiosas como para haber sido propuestos para integrar la Red Natura 2000 en Castilla-La Mancha.

Estos Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) son: Ríos de la Cuenca Media del Guadiana y sus Laderas Vertientes (Código Natura ES4220003); Ríos Quejigal, Valdeazogues y Alcudia (C.N. ES 4220007) y Río Guadalén (CN ES4220016), todos ellos en la provicia de Ciudad Real

El Guadiana es un río castellano-manchego por derecho propio, extendiéndose por unos 45.000 Km.2 de nuestra Comunidad Autónoma, más de la mitad de la superficie de su cuenca hidrográfica hasta la frontera con Portugal en su límite occidental. Su cuenca media comienza a partir del embalse de El Vicario y cerca del lugar donde está situado el viejo puente de Las Merinas por el que los pastores trashumantes salvaban el Guadiana para recorrer la Cañada Real Leonesa. Su curso traza parajes fluviales de gran belleza a través de la sobria vegetación mediterránea comprendida entre los vados de Luciana y la cola del embalse del Cíjara, donde incorpora los caudales de sus afluentes de la vertiente occidental de los Montes de Toledo: los Estena, Estenilla, Estomiza y Fresnedoso.
Discurre por un relieve típicamente apalachense, originado durante la orogenia Hercínica, formado por vaguadas de pizarras poco resistentes a la erosión fluvial y por crestas montañosas de cuarcitas paleozoicas que constituyen el borde de la cuenca sinclinal donde profundiza el cauce del río, labrando gargantas como las del Estrecho de Tablacaldera y las espectaculares Hoces del Guadiana al atravesar la Sierra de los Bueyes, en las cercanías de la Puebla de Don Rodrigo.

Al cesar los últimos espasmos del Orógeno Hercínico, la extensión de la corteza terrestre facilitó la intrusión de magmas y el ascenso de rocas volcánicas que todavía en la actualidad pueden contemplarse sobre ambos márgenes del Guadiana, dando lugar a numerosos paisajes volcánicos de gran interés geológico, como la Laguna de Michos, declarada Monumento Natural en 1999, situada muy cerca de su llanura de inundación, un claro ejemplo de los mares o lagunas volcánicas originadas por explosión freato-magmática de antiguos cráteres volcánicos. Muy posteriormente, durante el Plioceno, hace 2 ó 3 millones de años, la erosión de estos relieves metamórficos fue colmatando un glacis de origen sedimentario o superficie de raña formada por bloques y gravas heterogéneas compactadas en una abundante matriz arcillosa-arenosa de intenso color rojizo. Un singular rasgo del paisaje de la cuenca media del Guadiana es la fragmentación de la superficie de raña realizada por el Guadiana y los ríos de sus dos vertientes: sus afluentes Tirteafuera y Hojalora, más los ríos Esteras y Quejigal, por la vertiente meridional o de su margen izquierdo, y los Bullaque, Valdehornos y Río Frío, tributarios de su margen derecho; originando pronunciados barrancos y cortos valles en los que frecuentemente sólo circula el agua durante los episodios climáticos de carácter torrencial, lo que no es óbice para que presenten una frondosa vegetación riparia formada por varias especies de sauces, abundantes fresnedas, tarayales y tamujares. La planicie de la raña al ser socavada por la corriente de los ríos y arroyos quedó colgada sobre los cauces dando lugar a que los madroños, las encinas, los alcornoques, los quejigos y las jaras de la raña lleguen a entremezclarse con la vegetación propia de la ribera.


En estos paisajes fluviales se encuentran especies importantes de fauna, como el caso del galápago europeo o el lobo ibérico.

Foto: ARDEIDAS

En el margen derecho del Guadiana

Destacan las extensas manchas de bosque mediterráneo de las sierras de Enmedio, de los Guindos y del Puerto Quemado, en cuyas espesuras más umbrías y frondosas oquedades perduran algunas manifestaciones ecológicas muy singulares para estas latitudes como son los relícticos abedulares (Betula pendula subsp. fontqueri var. parvibracteata) del Río Frío o los trampales húmedos formados por vegetación higroturbosa y especies propias de climas atlánticos como el brezo de turbera (Erica tetralix), la aulaga (Genista anglica subsp. ancistrocarpa), el mirto de Brabante o arraclán de los pantanos (Myrica gale) y plantas insectivoras como el rocío de sol (Drosera rotundifolia) y la tiraña pálida (Pinguicula lusitanica). En las riberas de los ríos de la margen derecha se encuentran algunas de las mejores fresnedas de hoja estrecha (Fraxinus angustifolia) situadas al sur de los Montes de Toledo, especialmente en las cercanías de las localidades de Puebla de D. Rodrigo y de Puente de Retama.
La carretera que discurre entre esta última localidad y Abenójar nos permite conocer la interesante vertiente meridional del margen izquierdo del Guadiana, atravesando para ello magníficas dehesas de encinas, alcornocales y quejigares, y hasta un magnífico robledal (Quercus pyrenaica) en las proximidades del río Quejigal. En este extenso territorio los ríos Hojalora y Tirteafuera forman abruptos barrancos tapizados por matorral mediterráneo y tamujares (Securinega tinctoria) muy querenciosos para la fauna, en la que destaca la nutria (Lutra lutra), el galápago leproso (Mauremys caspica) y el escaso lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi), atesorándose también la privilegiada presencia de la cigüeña negra (Ciconia nigra) y del lince ibérico (Lynx pardina) en el área comprendida entre la Sierras de los Canalizos y las Sierras occidentales de Ciudad Real. Entre los componentes de la fauna de este importante LIC, Ríos de la Cuenca Media del Guadiana y sus Laderas Vertientes, de más de 19.000 Ha. sobresalen algunas especies autóctonas de ciprínidos cada vez más escasas en los ríos ibéricos, como el jarabugo (Anaecypris hispanica Steindachner), la boga de río (Chondrostoma polylepis) el barbo comizo (Barbus comiza), el calandino (Rutilus alburnoides), el cacho (Leuciscus pyrenaicus) y la pardilla (Chondrostoma lemmingii).

Más occidentalmente, en la zona limítrofe comprendida entre la Sierra de los Canalizos y el Valle de Alcudia se sitúa el LIC Ríos Quejigal, Valdeazogues y Alcudia, extendiéndose hacia la cabecera del río Valdeazogues, con sus afluentes Quejigal y Fresnedilla, cuyos cauces albergan importantes poblaciones de ciprínidos y en sus riberas se reúnen nutridos grupos premigratorios de cigüeña negra. Este basto territorio comprendido entre los términos municipales de Almadén, Agudo, Saceruela, Abenójar y Fontanosas es uno de los más despoblados de la Meseta Sur, proporcionando un estratégico pasillo de comunicación para la fauna en sus desplazamientos entre los Montes de Toledo y las sierras orientales de Extremadura y Sierra Morena.

Afluentes del Guadalquivir

Por último, al suroeste de la provincia de Ciudad Real y cerca de Villamanrique, se ubica el LIC Río Guadalén, en la vertiente septentrional del Guadalquivir, que comprende también su afluente el Arroyo del Gavilán o de Pedro Infante, con un paisaje fluvial meandriforme profundamente encajado en cuarcitas y pizarras paleozoicas. En sus ribazos se desarrollan bosques de galería de álamo blanco, fresnedas y saucedas, apareciendo también las adelfas (Nerium oleander) que nos indican el acusado carácter mediterráneo de estos ambientes periféricos de nuestra región. La principal justificación ecológica para su propuesta como LIC ha sido debida a que su bien conservada vegetación mediterránea, con densos matorrales y vetustas encinas y alcornoques, hace posible la presencia reproductora del águila imperial ibérica (Aquila adalberti) y del águila real (Aquila chrysaetos), siendo considerada una importante área para los movimientos dispersos del lince ibérico. Las aguas del Guadalén y sus arroyos están habitadas por la boga de río (Chondrostoma polylepis) y el calandino (Rutilus alburnoides).


La coscoja y la hoja de fresno, también son ejemplos de flora que se encuentra en ambos lados de estos dos conocidos ríos españoles.
Foto: ARDEIDAS

Los ríos Guadiana y Guadalquivir a su paso por la provincia de Ciudad Real atraviesan un territorio poco alterado por el hombre, un verdadero paraíso de la Naturaleza, quedando al Norte Cabañeros y los Montes de Toledo, y al Sur Sierra Morena, con zonas intermedias muy poco habitadas como la raña de Anchuras, la cola del embalse del Cíjara, las sierras occidentales de Ciudad Real, el valle de Alcudia y la Sierra de los Canalizos entre otras, que en conjunto suponen la máxima expresión de la biodiversidad del interior de la región mediterránea, donde se resisten a sucumbir especies vulnerables y en peligro de extinción como el lince, el águila imperial, la única población actual de cabra hispánica en estado salvaje fuera de las áreas de alta montaña y algunas de las últimas poblaciones de lobo de la Península Ibérica.

Ignacio García del Pino