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E s p e c i a l |
EL
QUIJOTE EN LA CULTURA
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Así
Ortega y Gasset en "Las meditaciones del Quijote" es quizás
uno de los ensayistas que más profundiza en la obra, desde el prisma
de la filosofía y la moralidad. Leopoldo Alas Clarín en
"La fantasía de un delegado de Hacienda", José
Martínez Ruiz "Azorín" en "La ruta de Don
Quijote", León Felipe en "Diálogo perdido entre
Don Quijote y Sancho" o Ruben Darío en "Letanías
de nuestro Señor Don Quijote", hacen un reconocimiento a la
obra de Cervantes y se unen a la corriente cervantina, mientras que en
la literatura anglosajona, aparece ya el debate en defensa de Shakespeare,
como mejor escritor de todos los tiempos, al observar la transcendencia
que adquiría en el mundo de las letras Miguel de Cervantes.
El Quijote ha sido un referente tanto para la Generación del 98
como para la del 37.
Miguel de Unamuno en "Vida de Don Quijote y Sancho" de 1904, introduce los conceptos existencialistas de la obra y reflexiones sobre la bondad del personaje y su lucha entre la realidad y la ficción, características ya innatas en las obras del salmantino. Antonio Machado defiende el españolismo del Quijote y los poetas como Blas de Otero o José Luis Borges, dedican innumerables versos al caballero de la triste figura.
Incluso nuestro último Premio Nobel, Camilo José Cela, en 1981, en su obra "Las compañías convenientes y otros fingimientos y cegueras", profundiza en la dimensión social quijotesca y también en los conceptos de justicia aplicados a la llanura castellana.
Sin
embargo, no pensemos que el Quijote, sólo ha tenido una influencia
en el lenguaje castellano, otros muchos maestros de las letras, e incluso
pensamientos filosóficos asiáticos, utilizan el Quijote
para exponer conceptos simbológicos y transcendentales.
Algunos ejemplos de la importancia universal del Quijote, también
podemos encontrarla en el realismo soviético de Fiodor Dostoievski
"La mentira se salva por otra mentira" del libro "Diario
de un escritor" de 1879, en el nihilismo de Nietzche gracias al artículo
"Tristeza y placer de los sentidos" de la obra "Aforismos"
de 1877, en Kafka, "La verdad sobre Sancho Panza" e incluso
en el pensamiento norteamericano de Ernest Hemingway, gran conocer de
la cultura española como lo demuestra en "Cómo condensar
a los clásicos" o más recientemente en la obra de Graham
Greene de 1982, "Monseñor Quijote".
Cien escritores de 54 países consagraron a "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha" como el mejor libro de toda la historia, por delante de "Madame Bovary", en una encuesta realizada por el Instituto Nobel de Oslo. Homero, Shakespeare, Tolstoi o Kafka, también se encontraron entre los primeros puestos, al igual que el "Romancero Gitano" de García Lorca.
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En la pintura y la escultura
El cuadro con mayor difusión sobre "El Quijote" es sin lugar, el que dibujó Pablo Picasso de 1960. Es una litografía que actualmente se encuentra en el Museo Iconográfico de Guanajuato en México y en la que se observa a Don Quijote y Sancho Panza de forma esquemática sobre los molinos, y que ha servido para innumerables carteles sobre este personaje universal.
También Salvador Dalí realizó un grabado dentro de su universo onírico en 1971, además de los cuadros "Señora Dulcinea", "Don Quijote" y una litografía en color que sirvió para ilustrar una edición del libro, aparecida en Barcelona en 1965.
La figura del Quijote ha sido utilizada como fuente de inspiración, especialmente por las corrientes pictóricas de "entreguerras", sobre todo la expresionista y la surrealista. Encontramos en Goya, principal antecesor de estas corrientes, dos obras sobre el caballero, una en la que los dos personajes principales se encuentran en pleno apaleamiento con un toque épico y castellano, y un grabado sobre los "monstruos de la sinrazón" del capítulo 11 que surgen de la propia cabeza de Cervantes, que antepone lo que más tarde serían las pinturas negras de la Quinta del Sordo.
También Gustavo Doré con "Don Quijote y Sancho entretenidos por Basilia y Quiteria" desde la percepción costumbrista, los cuadros de la superstición con la "mula muerta" encontrada por los personajes de Honoré Daumier. Los clavileños voladores, las princesas de Micomicón, dulcineas y rocinantes han viajado por toda la pintura universal, especialmente por la flamenca y romántica, donde los episodios de Cervantes encajan como en un puzzle sobre el mundo de los sueños y los elementos sobrenaturales.
Pero sin lugar a dudas, la mayor exposición con respecto a la figura del Quijote, la encontramos en el Museo Iconográfico del Estado mexicano de Guanajuato, donde más de un centenar de obras, especialmente esculturas ensalzan a este personaje universal. Antonio Quirós, Francisco de Icaza, Elvira Gascón, Winkelhofer, Zanetti, Ricardo Marín o Francisco Capdevila aportan lienzos y óleos en los que se refleja este caballero de yelmo y lanza que se enfrenta a los molinos, pensando que son gigantes. En el apartado escultórico, las cabezas de Don Quijote de José Cobo o Ernesto Carreón, el alargamiento en la figura de los escultores mexicanos Humberto Peraza, Mario Orozco o Enrique Altamirano, e incluso una pieza desconocida en forjado del siglo XVIII, son también algunos ejemplos de esta muestra universal. El propio Eulalio Ferrer Rodríguez, impulsor de este museo, describe en su diario escrito en el campo de concentración de Barracas, en julio de 1939, lo que supone el Quijote para él: "No sólo leo a Don Quijote, lo veo. Me parece un ser de carne y hueso. En cada rostro que contemplo, en cada gesto que observo hay partes de él. La fuerza descriptiva penetra en el ambiente y lo vuelve quijotesco. Es un libro que se adapta al tiempo, que corre con el tiempo. ¡ Ay que alivio leer el Quijote!. Leerle en un campo de concentración, como minutero de la hora humana, como descubrimiento de los ideales que justifican la locura del genio para convocar el gobierno de la razón".
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El Quijote en el cine y la televisión
El mundo del celuloide o el séptimo arte también ha intentado reflejar las andanzas del noble caballero y su escudero, a través de más de una decena de películas, con guiones subjetivos y en algunos casos, algo dispares, debido a la complejidad de llevar la obra a la gran pantalla. En todas estas películas, al igual, que en el resto del mundo del arte, el guionista y el director, realizan una interpretación personal del mundo quijotesco.
La primera aparición del personaje surge en 1923 de la mano del director británico, Maurice Elvey, amante de los clásicos y que cuenta con dos grandes actores del cine mudo como fueron Rober Shaw y George Robey, éste último conocido por sus musicales en Brodway. En 1935 y en 1947, también aparecen quijotes europeos, pero sin lugar a dudas, el film más universal del hidalgo, lo llevó a los cines, Orson Wells, quien tuvo que abandonar el proyecto en varias ocasiones por falta de presupuesto, hasta que en 1992 la película se presentó en el Festival de Cannes y donde el propio Wells ejercía de narrador, contando con actores y un equipo técnico español.
En 1957 se rueda "Don Kikhot", una producción soviética que sigue fielmente el libro, pero con la introducción de un mensaje subliminal sobre la lucha de clases, característica de todas las películas rusas de la época. "Don Kikhot" no pudo estrenarse en EEUU hasta 1961, debido al endurecimiento de la guerra fría por el incidente de Bahía de Cochinos.
En 1972 llega al cine, la versión cinematográfica del musical "Man of la Mancha" gracias a Artur Miller y que contó con Peter O'Toole y Sofía Loren, como Don Quijote/Cervantes y Dulcinea.
En España, el Quijote del cine, tiene un listón muy alto, debido en primer lugar a la serie de televisión de Manuel Gutiérrez Aragón de 1991, producida por TVE y que contó con decorados, música y fotografía de altísimo nivel para trasladar la más fiel adaptación de la obra de Cervantes. La interpretación de Fernando Rey y Alfredo Landa, fueron alabadas por público y crítica, pero el director, no abandonó el proyecto de rodar una segunda parte, hasta que en 2002, estrenó "El caballero Don Quijote", donde Juan Luis Galiardo interpreta un quijote crepuscular, gastado y decrépito, junto a Carlos Iglesias en el papel de Sancho Panza.
Dibujos animados
¿Quién no se acuerda de este maravillosa serie de dibujos animados sobre Don Quijote?. Fue uno de los grandes proyectos de la televisión infantil que constaba de 39 episodios de 25 minutos cada uno. Se proyectó en TVE aunque la propietaria de la serie era la productora Romagosa Internacional. Los dibujos y la dirección eran de Cruz Delgado y el montaje tuvo la mano del director español, José Luis Berlanga. Fue declarada de interés educativo por el Ministerio de Asuntos Exteriores que la exportó a otros muchos países. El Ministerio de Educación y Asuntos Sociales, la Junta de Comunidades, los ayuntamientos de Alcalá de Henares, Argamasilla de Alba (Ciudad Real), Ciudad Real o la Obra Social de Caja Castilla-La Mancha, se unieron a esta declaración. La voz de Don Quijote fue interpretada por Fernando Fernán-Gómez, Sancho era Antonio Ferrándis, la Orquesta Sinfónica de RTVE y Juan Pardo, entre otros, se encargaron de incorporar a la serie una música que aún se recuerda en muchos hogares españoles.
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También el dibujante Mingote trabajó con los personajes del Quijote de Cervantes y muchas de sus localizaciones en unos sellos para Correos España, con el objetivo de identificar a los personajes cervantinos con la cultura y las tradiciones españolas.
Arte escénico
En el teatro no podíamos olvidarnos de la creación escénica de Maurizio Scaparro sobre la novela cervantina, a partir del guión de Rafael Azcona del año 1983, cuya versión en italiano se estrenó en el Festival de Spoleto. Luego se hicieron sendas versiones para el cine y la televisión y se llegó a presentar en el Festival Internacional de Teatro de Almagro. Este "Don Quijote. Fragmentos de un discurso teatral" tuvo su mejor encarnación con Josep María Flotats y Juan Echanove, con motivo de la Exposición Universal de Sevilla en el 92. La mayor parte de la dramaturgia se basa en el diálogo entre Don Quijote y su incondicional escudero. La obra narra la peculiar investidura de caballero del Quijote, el episodio en el retablo de la molinera y el fin de las andanzas del hidalgo tras sucumbir a la lanza del Caballero de la Blanca Luna.
También, Sancho Panza está gozando de una nueva dimensión en el mundo del teatro, gracias al texto "En defensa de Don Quijote" de Fernando Fernán Gómez y protagonizado por Juan Manuel Cifuentes.
El mundo del musical se rindió a la historia del caballero andante con la obra "El hombre de la Mancha" de innegable calidad dramática y musical, y que tuvo una enorme repercusión desde que se estrenara en Nueva York en 1965. Es obra, ya leyenda musical de los escenarios, tuvo en nuestro país a Paloma San Basilio y a José Sacristán, como máximos exponentes en una puesta en escena que estuvo más de tres años representándose en Madrid. También el tenor, Plácido Domingo grabó un disco sobre el musical en el que interpretaba la pieza "El Sueño Imposible".
El ballet ha trasladado la historia, especialmente gracias al Ballet Bolshoi, que en los cinco continentes representó este Quijote, en el que participaran más de 50 bailarines, o la ópera, que de la mano del compositor Cristobal Halffter, supo darle la musicalidad de "fantasía y creatividad".
Fernando Miranda