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E s p e c i a l |
Ordena
todos los recursos naturales y culturales de Castilla-La Mancha
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Castilla-La Mancha ha puesto en marcha un pionero modelo turístico. La bautizada como Red Rocinante tiene una estructura dividida en once corredores que unen los lugares de mayor interés natural y cultural de la región. De esta forma los turistas tienen más fácil conocer los innumerables atractivos de todas y cada una de las cinco provincias de esta comunidad autónoma.
La Red Rocinante de Corredores Ecoturísticos en Castilla-La Mancha constituye un modelo pionero no sólo en España sino también en el ámbito de la Unión Europea. Su objetivo, vertebrar ordenadamente los numerosos recursos ecoturísticos, naturales y culturales, que se distribuyen a lo largo y ancho de la región. Así, más de cien espacios naturales están incluidos en los once corredores ecoturísticos y medioambientales diseñados. El proyecto abarca, además, 6.000 kilómetros de vías, de los que 3.000 están formados por carreteras de interés paisajístico.
El
resto de corredores se caracterizan por ser itinerarios no motorizados
que pueden recorrerse a pie, en bicicleta, a caballo o incluso en piragua
y están pensados para los amantes de la naturaleza, en los que
se puede disfrutar también de patrimonio histórico-artístico
y cultural de la región.
El primer corredor (C-I) tiene su punto de partida en la ciudad de Toledo,
en el histórico Puente de San Martín y atraviesa en total
32 términos municipales, siendo el más largo de la Red Rocinante.
Discurre en sentido norte-sur a través de las comarcas del occidente
castellano-manchego complementado por un importante tramo final en sentido
Oeste-Este, por el sector de Sierra Morena.
Su recorrido hace posible la cercanía a una decena de espacios naturales sobresalientes, destacando el Parque Nacional de Cabañeros, el llamado Serengueti español, donde se conserva una de las principales colonias mundiales de buitres negros.
Algunas de las mayores fincas cinegéticas de Europa se localizan también en este itinerario, así como importantes puntos de interés cultural, como el castillo templario de Montalbán, la secreta iglesia visigótica de Santa María de Melque o los enclaves de pinturas rupestres prehistóricas de Fuencaliente, en Sierra Morena.
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Y en el llamado Valle de Alcudia descubriremos el principal punto de concentración invernal para los rebaños trashumantes, que frecuentan también centenares de grullas comunes arribadas cada año del norte del continente. El valle del Tajo medio, los Montes de Toledo, el río Guadiana en los Montes de Ciudad Real (incluyendo las espectaculares Hoces del Guadiana) y las extensiones del Valle de Alcudia y Sierra Morena constituyen las principales unidades paisajísticas que enlazan este Corredor I.
Destaca que como novedad para este año, se ha introducido una nueva variante en este corredor, (Montesur/ Comarca de Almadén), con 108 nuevos kilómetos de INMO y 70 de CIP.
El corredor número dos (C-II) plantea la comunicación ecoturística entre dos espacios naturales castellano-manchegos clasificados como "de importancia internacional": los parques nacionales de Cabañeros y de Las Tablas de Daimiel. Entre ambos puntos se dispersan los denominados Volcanes del Campo de Calatrava: una de las más insospechadas extensiones del antiguo volcanismo en el sur del continente europeo.
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Por su parte el C-III atraviesa en sentido suroeste-noreste el corazón geográfico de la región castellano-manchega, enlazando el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel con el más extenso de los espacios naturales en la región: la Serranía de Cuenca. Para plasmar este enlace ecoturístico, se necesitan en total más de 350 kilómetros de desarrollo lineal, coincidentes en su porción más meridional con el eje del río Cigüela y con la milenaria vía pecuaria conocida como Cañada Real Soriana.
El C-IV es otro corredor Rocinante de gran importancia geográfica, viajera y ecoturística. Atraviesa buena parte de la región en sentido noroeste-sureste, desde los humedales querenciosos para la avifauna de Daimiel hasta las montañas albaceteñas que enmarcan las fuentes de dos ríos hacia el Mediterráneo: el Mundo y el Segura.
El Corredor V conecta dos espacios naturales castellano-manchegos bien distantes entre sí: las sierras del Segura, en los confines con Andalucía, y la Reserva Natural de las Hoces del Cabriel, en los confines con la Comunidad Valenciana. Atraviesa un total de 24 términos municipales, todos en la provincia de Albacete, a excepción de los cinco situados en la de Cuenca.
A partir de la Reserva Natural de las Hoces del Cabriel, el Corredor VI propone remontar este río bien conservado en busca de sus mismas fuentes, en plenas montañas del Sistema Ibérico, en los límites de Castilla-La Mancha y Aragón. Ello llevará al viajero a adentrarse por parajes de la Serranía de Cuenca, atravesando algunas de las extensiones pinariegas más dilatadas de todo el sur de Europa.
El C-VII es el más septentrional, discurre por tierras de la provincia de Guadalajara y establece la comunicación entre dos espacios naturales privilegiados: los parques naturales del Alto Tajo y del Hayedo de Tejera Negra, enclavado este último en las bravas montañas del Macizo de Ayllón, protegiendo algunos de los bosques de hayas más meridionales de Europa. El corredor termina en la misma ciudad de Guadalajara
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Si el eje del río Tajo constituye, geográficamente, una de las piezas maestras dentro de la región castellano- manchega, el C-VIII, que se sirve de este curso fluvial como principal referencia, resulta de especial importancia dentro de la Red. Enlaza los parajes vinculados al Parque Natural del Alto Tajo con la propia capital autonómica, Toledo, Patrimonio de la Humanidad.
En su tramo inicial, entre Toledo capital y la localidad de La Puebla de Montalbán, el C-IX coincide en su trazado con el del C-I. A partir de La Puebla de Montalbán prosigue su desarrollo individualizado en dirección Oeste, al filo del valle del Tajo, que entre Toledo y Talavera de la Reina constituye su principal referencia.
La Red Rocinante se cierra, por occidente, con el C-X, que comunica los grandes espacios naturales identificados como Valle del Tiétar, Montes de Toledo y Cabañeros. Este trazado se cruza con el del C-XI al paso por la comarca de La Jara y enlaza, en el sector de los Montes de Toledo, con una variante oeste del C-I.
El C-XI arranca de los mismos límites de Castilla-La Mancha con Andalucía, en el impresionante paso de Despeñaperros, que tanto inspiró a los viajeros románticos en el siglo XIX, y empuja su trazado hasta los confines regionales con Aragón y Valencia,por donde discurre un tramo del alto curso del río Turia.
CLARA SEÑALIZACIÓN
Los turistas que visiten cada uno de estos corredores tendrán sus respectivos recorridos debidamente señalizados. Para ello, se ha seguido una estrategia básica planificada y fundamentada en una serie de códigos.
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Así, están marcadas las Carreteras de Interés Paisajístico (CIP), que resultan idóneas para el recorrido en vehículo a motor de cada uno de los Corredores que integran la Red. Es una selección de tramos de carretera, debidamente señalizadas, escogidas por su interés paisajístico y medioambiental, por comunicar entre sí los principales espacios naturales regionales y por entrelazar valores artístico-monumentales, históricos y de la cultura tradicional.
Por otro lado, están los Itinerarios No Motorizados (INMO), que proponen el mismo itinerario pero a pie, en bicicleta o a caballo. En algunos tramos especialmente seleccionados, por su firme y por su escasa pendiente, algunos INMO resultan también aptos para su uso autónomo por parte de excursionistas con problemas de movilidad física en silla de ruedas. Otras veces, las posibilidades son náuticas.
Lo más frecuente es que los INMO aprovechen el trazado tradicional de las cañadas reales y otras vías pecuarias, pero también de tramos de antiguos caminos de herradura, de plataformas ferroviarias caídas en desuso, de riberas fluviales o de caminos con servidumbre de paso a través de pequeñas o grandes propiedades privadas. Éstos constituyen la mejor manera de penetrar en el paisaje sin prisas, observando la fauna y la flora. Como en el caso de los CIP, los INMO intercomunican parques y reservas naturales entre sí, puntos panorámicos destacados y otros enclaves.
También están señalizados los Puntos de Aparcamiento Rocinante (PAR) que han sido concebidos para articular la conexión entre las Carreteras de Interés Paisajístico (CIP) y los Itinerarios No Motorizados (INMO). Ubicados estratégicamente a lo largo de las CIP, generalmente coincidiendo con puntos panorámicos destacados, proporcionan espacio para el estacionamiento ordenado de los vehículos a motor, mesas de picnic, puntos de información, etc.
Son el lugar adecuado para descargar la bicicleta de montaña o simplemente calzarse las botas y acceder al INMO que pasa por las proximidades, con posibilidades de explorarlo.
PARA DESCANSAR
Conviene no olvidar los Albergues Rocinante (AR) que son establecimientos de alojamiento y restauración rurales, de diseño, nivel de prestaciones y capacidad variables, específicamente adscritos a los Corredores Rocinante.
Su instalación se ha concebido en lugares coincidentes con los finales de etapa más lógicos en el transcurso de cada Itinerario No Motorizado, que también resulten accesibles en automóvil. Constituyen, por tanto, los puntos idóneos para el inicio/final de una jornada de viaje.
Marisa Barrios