PORTICUM SALUTIS: Visiones del Tiempo
LA HISTORIA DE LOS DOMINICOS A TRAVÉS DE SUS MISIONES


Ornamentos sagrados, casullas bordadas en oro y marfiles destacan en esta exposición.

Foto:
JUAN CARLOS GONZALEZ

Oriente y Occidente se dan la mano en Ocaña (Toledo). La exposición “Porticum Salutis” nos ofrece un viaje a través del tiempo con un guión muy sugerente en el que son protagonistas los misioneros dominicos.

En Ocaña, en el convento de Santo Domingo de Guzmán, un inmenso arco nos invita a descubrir una historia diferente. La aventura de quienes fueron a evangelizar Extremo Oriente vista por sus propios ojos y contada hoy por sus hermanos.

“Porticum Salutis, Visiones del Tiempo” ofrece al visitante, a través de varias salas, alguna de ellas interactivas y equipada con las últimas tecnologías, un completo recorrido por la historia de la orden dominicana, desde sus orígenes hasta nuestros días. Y todo ello porque esta localidad toledana, situada en el centro de la Península, se convirtió, hace siglos, en el escenario donde la cultura, el arte y la espiritualidad se dieron la mano.
Ocaña pasó a ser, para los Dominicos, la sede principal desde la que partieran sus misioneros hacia los nuevos mundos descubiertos en Extremo Oriente. China, Filipinas, Japón, Corea o Vietnam, fueron sus principales destinos.

Sincero homenaje

Pero Porticum Salutis no pretende ser sólo una muestra en la que se exponen objetos, de mayor o menor valor. La exposición quiere rendir también un tributo a todos aquellos misioneros dominicos que, a lo largo de la historia, se dejaron la vida en aquellos territorios, entonces hostiles. Las fotos, las vivencias o las obras de arte expuestas aquí son un sentido homenaje –tal y como explica el padre Miguel Ángel García- a la gente callada, a quienes siguieron los pasos del santo y se dedicaron a formar, a educar y a trabajar por personas desconocidas, en el nombre de su fe.

En unas dependencias a la espalda del convento, que antaño fueron parte de un colegio, y que han sido acondicionadas para la ocasión comienza el recorrido. El belén interactivo, que durante años ha sido objeto de visita y casi de culto para muchos en Ocaña, se ha convertido para la exposición en uno de sus principales atractivos. De lo que en su día fue un belén convencional, ha pasado a ser, mediante un complejo montaje de luz, imagen y sonido, una completa representación de la historia de la salvación y un espectáculo audiovisual que constituye una visión única de la vida de Jesucristo.

Y de la misma esencia del cristianismo, Porticum Salutis nos introduce en la vida de Santo Domingo. Un paso previo y necesario para comprender el carisma de la orden y la vida de sus frailes, muchos de los cuales marcharon a las misiones.
Oro y marfil

De su estancia en aquellos países, los misioneros dominicos, además de evangelizar, se dedicaron, entre otras cosas, a realizar obras de ingeniería, a la formación del clero nativo, a la educación o la infancia. Ellos fueron los que trajeron a España y más concretamente a los conventos de Ocaña, Ávila o Valladolid, multitud de piezas de gran valor representativas de aquellas culturas, filosofías y nuevas formas de vida. Objetos antes ocultos que hoy pueden ser admirados por todos en Ocaña.

Por su exotismo destaca el traje típico del guerrero medieval japonés, el samurai; un butsudan, o altar donde se guardan las cenizas de los antepasados o varias esculturas en ébano indio.

Otro de los tesoros histórico artístico que encierra el convento de Santo Domingo, y que ahora se encuentra expuesto en lo constituye una rica colección es la ornamenta sacra. Procedente en su mayor parte de Oriente, destaca la calidad y cantidad de esta colección de textiles, más de 300 piezas, de gran belleza artística. La muestra recoge casullas, capas y dalmáticas cuyos motivos orientales están bordados con hilos de oro, además de otros objetos de orfebrería y marfil de carácter litúrgico.

Un patrimonio que aún tiene mucho por descubrir ya que Porticum Salutis nace con vocación de continuidad y, sobre todo, de crecer en obras de arte que exhibir.


Porticum Salutis incorpora las últimas tecnologías en sus salas interactivas .
Foto:
JUAN CARLOS GONZALEZ

El convento

Este recorrido por la historia de los dominicos no estaría completo sin una visita al convento de Santo Domingo de Guzmán. Porticum Salutis abre también las puertas a la Iglesia, el coro y el claustro.

El templo destaca por sus importantes pinturas murales, a 19 metros de altura que, en la cúpula, fueron realizadas por fray Luis Santiago entre los año 1888 y 1891. frescos que se unen a los lienzos del retablo, del padre dominico Julio Ibáñez, que datan de la segunda mitad del siglo XX.

La visita al claustro, uno de los rincones de mayor esplendor del convento, refleja la época más gloriosa de la historia dominicana. Se trata de una obra renacentista del siglo XVI, realizada por Alonso de Cobarrubias.

Finalmente, el coro, cuya sillería ha sido comparada con las mejores de las principales catedrales españolas. Tallada en 1573, en madera de nogal y costeada por la orden Militar de Calatrava, esta sillería, de estilo renacentista, presenta en el coro superior a santos y santas del Nuevo Testamento, mientras que el interior está dedicado a personajes bíblicos del Antiguo.

Otro éxito de esta exposición es el hecho de que en sus primeras semanas abierta al público ya la hayan visitado más de 8.000 personas. Una sorpresa para sus organizadores que se encuentran muy satisfechos por la buena acogida que ha tenido la muestra. Su cercanía con Madrid, a tan sólo 60 kilómetros es, además, todo un reclamo para visitar Ocaña y el convento, cuya vida monacal, en nada se ve afectada por la presencia de los visitantes.

C. Corcuera

C/ Santo Domingo s/n- 45300 Ocaña (Toledo)
Horario de visitas:
Mañanas: 10:30 h. / 11:30 h. / 12:30 h.
Tardes: 16:00 h. / 17:00 h. / 18:00 h.
Teléfono: Fax:
925 15 60 90 925 15 60 81
www.porticumsalutis.com
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