Especies en peligro de supervivencia
ONCE PLANES VELAN POR LA SALVAGUARDA DE LA FLORA Y FAUNA AMENAZADA EN CASTILLA-LA MANCHA

La contundente huella del hombre sobre la naturaleza ha causado el deterioro de algunos hábitats que ven como sus inseparables moradores están condenados a desaparecer. Las especies amenazadas no se resignan a aceptar su inexorable condena y en su lucha cuentan con el apoyo de los ecologistas y de la consejería de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha que desde hace varios años ha respondido con un ataque contra aquellos factores que amenazan la supervivencia de las especies de flora y fauna autóctonas. ‘En esta región cabemos todos’ dice Rosario Arévalo, titular de este departamento cuyo máximo objetivo es armonizar el desarrollo humano y el medio natural.

El lince ibérico, el águila imperial, la cigüeña negra, el buitre negro y la malvasía cabeciblanca, junto a otros seis tipos de flora son las especies más amenazadas de Castilla-La Mancha. En los últimos años el Gobierno regional ha percibido la necesidad de proteger estos personajes de la naturaleza que a lo largo de la vida han reivindicado su protagonismo en el paisaje autóctono castellano-manchego. En total existen once planes de conservación y recuperación; el del lince ibérico, el águila imperial y el buitre negro, aprobados en septiembre de 2003, son pioneros en España, ya que Castilla-La Mancha fue la primera Comunidad Autónoma en ponerlos en marcha y algunos de ellos ya han sido ‘copiados’ por otras regiones.


Cigüeña negra

La salvaguarda de las especies amenazadas requiere un importante esfuerzo de investigación, gestión e inversión. Es un trabajo muy laborioso conocer el comportamiento del animal, el número de ejemplares existentes en la zona y detectar las causas que alteran o disminuyen sus poblaciones. Una vez analizados estos indicadores los planes tienen como única misión conservar los animales en sus hábitats naturales con especial atención a la reducción o eliminación de aquellos factores adversos que constituyen una amenaza para su superviviencia.
En el caso de la flora, el modelo de protección es el mismo, con la particularidad de que no se pretende conservar plantas individualizadas sino todo el ecosistema que las cobija.

La Ley de Conservación de la Naturaleza establece los tipos de figura de protección que varían en función de los censos. Tanto en el caso de la fauna como en el de la flora las especies en mayor peligro son catalogadas como ‘en extinción’ seguidas por la figura ‘vulnerable’ y el escalón más bajo de protección es ‘sensible’.

Los grupos ecologistas coinciden en que en los últimos años se ha producido una mejora notable en la gestión de la defensa de las especies amenazadas, pero ‘más allá de los planes y de las leyes existe un lado oscuro que hay que combatir de forma más firme’, dice Miguel Ángel Hernández, responsable en Castilla-La Mancha de Ecologistas en Acción.

Lince ibérico

El caso del lince ibérico es el más dramático, pues se trata del felino más amenazado del planeta con una población que apenas supera los 200 ejemplares distribuidos por los montes del cuadrante suroccidental de la Península. En Castilla-La Mancha pueden ocultarse en el sector oriental de los Montes de Toledo, río Bullaque, arroyo Bullaquejo, Sierra de Picón, río Guadiana, Sierra Morena, Sierra del Relumbrar y río Guadalmena-Cerro Vico. El Gobierno regional ha declarado estas áreas como zonas sensibles para la conservación del lince y por este motivo han sido propuestas en la comisión Europea como Lugares de Importancia Comunitaria (LIC).

El plan de Conservación de esta especie se aprobó tras constatar que factores como la destrucción de su hábitat, la escasez de presas o la mortalidad provocada por las malas prácticas de caza y de control de predadores habían propiciado su declive hasta el borde de la extinción.


Aguila Imperial

La gestión para la recuperación del lince que está llevando a cabo Castilla-La Mancha es sustancialmente distinta a la puesta en marcha en Andalucía, la otra comunidad autónoma con población de este felino. Mientras que el ejecutivo andaluz en el entorno de Doñana y Sierra Morena fomenta la reproducción de lince en cautividad, en Castilla-La Mancha se ha apostado por alentar la supervivencia del lince en libertad. Rosario Arévalo explica que después de 10 años de investigaciones se ha considerado que dadas las condiciones socioambientales de Castilla-La Mancha es posible mantener y aumentar la población del lince en libertad. ‘Nosotros pensamos que todo lo que sea aplicar el Plan en libertad y en sus propios hábitats nos da más seguridad’, dice. No obstante, en Castilla-La Mancha para algunos casos de cigüeña negra y águila perdicera se ha recurrido a la reproducción de crías en cautividad, ‘pero siempre que sea posible la regeneración natural en sus hábitats pensamos que es más efectiva’, sentencia Arévalo. Por el momento, los resultados avalan el trabajo hecho en esta región. Recientemente se han encontrado siete positivos de lince a través del análisis de excrementos en las zonas delimitadas como sensibles. Gracias a este hallazgo los responsables del Plan de recuperación podrán realizar un seguimiento para identificar su ubicación exacta y conocer su comportamiento.

Dicho plan contempla una serie de actuaciones para promover la pervivencia del lince en sus hábitats naturales. Además de eliminar los factores de riesgo, se persigue repoblar las zonas de conejos para facilitarles la captura de presas; abrir corredores para mejorar sus desplazamientos; recoger e introducir, en aquellos casos, que sea posible, ejemplares heridos o accidentados, y limitar las actuaciones humanas que puedan influir en el desarrollo natural de la vida del lince.


Buitre negro

Otros animales amenazados

El lince es un animal terrestre y esta característica facilita su detección en zonas determinadas, pero no ocurre lo mismo con las aves que se desplazan volando por lo que se denomina áreas de campeo.

El águila imperial ibérica catalogada como ‘en peligro de extinción’ está considerada una de las siete aves más amenazadas del mundo. Existen alrededor de 180 parejas en el planeta, todas ellas localizadas en el cuadrante suroccidental de la península ibérica. Las distintas actuaciones de protección y conservación desarrolladas por el área de Medio Ambiente del Gobierno autonómico a lo largo de los últimos años han propiciado un incremento progresivo del número de parejas de águila imperial que han pasado de 36 en 1999 a 55 en 2003, lo que supone el 30 por ciento de la población reproductora mundial. Los lugares donde se pueden encontrar estas aves son los ríos de la Cuenca Mediana del Guadiana; la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de los Canalizos; Sierra Morena; Valle del Alberche; Valle del Tiétar, Cerros de Noez y Layos y los Montes de Toledo.

El buitre negro comparte con el águila imperial ibérica sus zonas de superivivencia, también en el cuadrante suroccidental del país. Se estima que en Castilla- La Mancha existen unas 250 parejas reproductoras, una cifra que representa el 23 por ciento de la población española y el 16 por ciento de la población total, estimada en torno a las 1.600 parejas. Las áreas concretas donde se localizan son el alcornocal del Zumajo; Sierra Morena; Sierra de los Canalizos y los Montes de Toledo.

En cuanto a la cigüeña negra se calcula que su población nidificante en España es de 350 parejas, de las que 30 se aparean en Castilla-La Mancha. El Plan de Recuperación de esta especie, también aprobado en septiembre de 2003, contempla algunas peculiaridades con respecto a las de otras aves por no ser carroñera. La cigüeña negra se alimenta de peces y para su adecuada supervivencia es necesario cuidar su entorno depurando las aguas y salvaguardando los peces que viven en ellas. Al igual que en el caso del lince, los planes para estas tres aves persiguen los mismos objetivos, como son la reducción de las causas de mortalidad no naturales, la conservación propicia de sus hábitats y la distribución de alimento, entre otras.

Un objetivo cumplido


Malvasía cabeciblanca

La población de pato malvasía cabeciblanca, también catalogada como ‘en peligro de extinción’ cuenta con un Plan de Recuperación desde 1995. Se trata de un ave migratoria que venía desde Andalucía y pasaba de largo por el territorio regional. Después de varios años de estudio se descubrió que la malvasía cabeciblanca anida en lagunas que tienen una especie de islote en el centro con una flora específica. El departamento de Medio Ambiente firmó un convenio con la Dehesa Monreal para que abandonara su actividad cinegética y prestara su entorno para el acondicionamiento del hábitat natural de la malvasía cabeciblanca. El objetivo se vio cumplido y esta especie ya anida en Castilla-La Mancha y su población constituye un número destacado en el resto de España. Las acciones aplicadas han estado destinadas, en primer lugar a la protección directa de la especie. De acuerdo con este fin, se prohibió realzar sueltas de malvasía canela, se reguló la actividad cinegética en los humedales con patos malvasía y se crearon núcleos de reproducción mediante la liberación de ejemplares procedentes del programa de cría en cautividad que se desarrolla en el Parque Nacional de Doñana.

El territorio de nidificación de la malvasía cabeciblanca ha sobrepasado los límites de la Dehesa Monreal y ahora también anida en los Charcones de Miguel Esteban, en la provincia de Toledo, y en la Laguna de Pedro Muñoz, en Ciudad Real. ‘Empezamos con un número de lagunas y ahora en toda esa zona se está incrementando la malvasía cabeciblanca. Llegará un momento en que habrá que revisar censos y ver que de ser una especie en extinción va a pasar a ser vulnerable o sensible’, dice la consejera.

Flora en peligro

Sideritas serrata, atropa baetica, helianthemum polygonoydes, coyncia rupestris, erodium paularense, delphinium fissum. Esta nomenclatura latina es la carta de presentación de las seis especies de flora autóctona de Castilla-La Mancha cuya supervivencia está en peligro. La Consejería de Medio Ambiente ha apostado por una política ambiciosa que consiste en conservar ecosistemas enteros y no plantas individualizadas. De esta manera se consigue mantener y conservar los entornos naturales completos con la flora y la fauna que siempre les ha acompañado. Recientemente el Ejecutivo autonómico presentó el libro ‘La vegetación protegida en Castilla-La Mancha’ que retrata los ecosistemas autóctonos y no el tratamiento de plantas aisladas. Por esta obra, la Dirección General del Medio Natural ha recibido numerosos felicitaciones, entre ellas la del Consejo Superior de Investigaciones Científicas por su interés en enfocar la conservación de modo general.


Lobo

Moderado optimismo

La consejera de Medio Ambiente reconoce que se siente ‘moderadamente optimista’ ya que ‘los primeros resultados nos legitiman en la acción que estamos llevando’. La puesta en marcha de los planes de recuperación y de conservación requiere además de un esfuerzo económico y de investigación, una labor formativa que inculque a la sociedad que el desarrollo sostenible es posible. La riqueza del medio natural repercute directamente en la calidad de vida de las personas y su defensa no puede entenderse como una traba al desarrollo económico y social. En este sentido, Arévalo explica que el Gobierno regional ha sido ‘absolutamente respetuoso’ con los usos tradicionales, especialmente con la agricultura que ocupa un lugar destacado en la economía castellano-manchega. Antes de implantar un plan o de poner en marcha alguna actuación, la consejería de Medio Ambiente abre una consulta con el Consejo Asesor en el que están representadas las organizaciones agrícolas y ecologistas.

El turismo en los últimos tiempos está reivindicando su espacio en el entramado económico de esta región. Los visitantes acuden a Castilla-La Mancha para conocer un medio natural cada vez más rico y con mayores posibilidades de crecimiento. Pero también hay sitio para la industria, dice. ‘En Castilla-La Mancha cabemos todos y el equilibrio entre desarrollo humano y desarrollo natural va a generar riqueza en esta región’.


Porrón pardo

Mayor eficacia

Los ecologistas admiten que en los últimos años en Castilla-La Mancha se ha producido un avance muy significativo en la conservación y protección de especies amenazadas. Sin embargo, recuerdan que a pesar de los planes aprobados por la Consejería de Medio Ambiente, existen problemas que hay que resolver con mayor eficacia.

En primer lugar, denuncian la alteración constante de los hábitats naturales que cobijan a las especies en peligro. Según Miguel Ángel Hernández los planes no se cumplen a rajatabla y la construcción de carreteras, la instalación de parques eólicos y la intensificación de la caza alteran el entorno natural de estos animales. ‘La construcción de carreteras en el Alto Tajo, el en Puerto del Milagro, donde reside el lince, el aeropuerto de Ciudad Real, y los proyectos previstos de las autovías y autopistas Toledo-Ciudad Real-Córdoba y Albacete-Jaén, son claros ejemplo de destrucción’, dice Hernández.

Por otro lado los ecologistas, exigen un mayor control de la mortalidad no natural. Un importante número de muertes se produce por la electrocución en los tendidos eléctricos, el uso de cebos envenenados, la caza ilegal y furtiva y por atropellos en carretera. Los planes reprueban estas situaciones pero ‘no se controlan y el deber de la Administración y de los ciudadanos es velar por su eficacia’.

Otra de las quejas que expresa el responsable autonómico de Ecologistas en Acción es que sólo existen cinco planes de recuperación y conservación de fauna cuando ‘el Catálogo Regional de Especies Amenazadas recoge más de 300 especies, que no disfrutan de ningún tipo de protección’.

No obstante, Hernández valora la creciente sensibilidad de la ciudadanía sobre los problemas medioambientales. ‘Lo que hace falta es el paso a la acción. No deben limitarse a ser testigos sino actores para mejorar la defensa del medio ambiente’.

AUTOR: ARDEIDAS
FOTOGRAFÍAS: FERNANDO CÁMARA Y MIGUEL ANGEL DE LA CRUZ