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PROGRAMA DE PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE PROBLEMAS PERSONALES RELACIONADOS CON LA ADICCIÓN AL CONSUMO, HÁBITOS PERSONALES DE COMPRA Y SOBREENDEUDAMIENTO
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES DEL INFORME EUROPEO
Llevado a cabo en:
CASTILLA-LA MANCHA (ESPAÑA)
ESCOCIA (GRAN BRETAÑA)
LOMBARDIA (ITALIA)
TOSCANA (ITALIA)
CONCLUSIONES:
1º. La tercera parte de los consumidores adultos europeos tiene problemas de descontrol en la compra o en el gasto.
La mayoría de los consumidores adultos europeos (66,78%) tienen un nivel aceptable de autocontrol en la compra y en el gasto. Sin embargo del estudio efectuado resulta que el 33,22 % de los consumidores, es decir, aproximadamente la tercera parte, presenta un nivel alto de adicción al consumo irreflexivo o innecesario, problemas graves de compra impulsiva, o una evidente falta de autocontrol económico. El porcentaje de adicción es del 32% en el caso de los hombres y 34% en las mujeres.
Dentro del grupo de adictos el 55% (18% del total) presenta una adicción leve o moderada, y el 45% (15% del total) una adicción importante. El 3% llega a niveles que pueden considerarse patológicos.
2º. La adicción a la compra, la compra impulsiva, la falta de autocontrol económico y la tendencia al sobreendeudamiento no son problemas que se presenten por separado, sino que en el 95% de los casos, concurren juntos en los mismos consumidores.
Esto hace que, aunque conceptualmente sean comportamientos o problemas distintos, puedan considerarse parte de único y preocupante patrón de comportamiento de determinadas personas. Por ello, en adelante utilizaremos el termino "adicción al consumo" para hacer referencia a este patrón de comportamiento.
Por contra, lo que se ha denominado adicción a los estímulos de consumo (variable A del cuestionario), esto es, la atracción por ver tiendas, mirar escaparates, pasar el tiempo en centros comerciales, etc., constituye un patrón de comportamiento distinto, que no siempre se relaciona con el anterior, así sucede en el caso de las mujeres, mientras que los jóvenes presentan asociado adicción a los estímulos de compra y adicción al consumo.
3º. Las principales causas de la adicción al consumo han resultado ser las siguientes:
a) Preexistencia de un tipo de personalidad característico, que se autodenomina como "caprichoso". Este término, entendido en sentido coloquial, se correspondería con un carácter con fuertes tendencias hedonistas dirigidas hacía el consumo Este rasgo, junto con la impulsividad y un nivel relativamente alto de ansiedad en relación con la compra, configuran el perfil psicológico del adicto.
b) La insatisfacción personal y la falta de alicientes o estímulos vitales distintos del consumo. Este sentimiento, típico del adicto al consumo, se relacionaría más con una sensación de tedio o aburrimiento que con un estado propiamente depresivo. La depresión sólo parece estar relacionada con la adicción al consumo en un número reducido de casos, aunque quizás sean los de mayor gravedad.
c) Un alto grado de credulidad, falta de actitud crítica y vulnerabilidad hacia los mensajes publicitarios, junto con una mayor exposición a los medios de comunicación en los que estos mensajes son más frecuentes. Como el estudio ha reflejado, los adictos reconocen ven mucha televisión en un porcentaje que duplica a de no adictos.
d) La mayor aceptación de cierto tipo de valores e ideas consumistas, tales como la creencia de que el prestigio personal, el status y la consideración social dependen de las cosas que se pueden comprar.
Otro tipo de factores que se relacionarían con la adicción al consumo en los adultos, aunque en forma menos importante que los anteriores, son la baja autoestima, el mayor deseo de estimulación social o de atracción por los lugares donde hay muchas personas y la inseguridad respecto al propio atractivo físico.
4º. Las mujeres han resultado ser, de forma altamente significativa, mucho más adictas a estímulos de consumo.
Esto se ha puesto de manifiesto en todas las cuestiones relacionadas con la atracción por las tiendas y comercios, ver escaparates, acompañar a otras personas a hacer sus compras, ir a grandes almacenes aunque no se tenga nada que comprar, etc. (variable A) También ha resultado evidente que las mujeres utilizan más la compra para afrontar situaciones de tristeza, abatimiento o depresión.
Sin embargo no hay diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto a la compra impulsiva, ni en cuanto al autocontrol o el desajuste en el gasto, (variables B y C).
Tampoco en las otras respuestas relacionadas indirectamente con el comportamiento de compra (aceptación de valores consumistas, desconfianza hacia la publicidad, etc.) se han encontrado diferencias significativas entre hombres y mujeres.
5º. Los jóvenes tienen un nivel mucho mas alto de adicción a los estímulos de compra, y un nivel más bajo de autocontrol económico que los adultos.
El estudio ha puesto de manifiesto que, sin excepción, en todas las cuestiones que se refieren a la atracción por visitar comercios, realizar compras, o gastar dinero en forma impulsiva los jóvenes superan claramente a los adultos.
Lo que hemos denominado "adicción al consumo", que puede considerarse un problema moderadamente importante en los adultos, es en los jóvenes un problema grave. Esto es así, no solo por la extensión actual de la adicción al consumo entre la juventud, sino sobre todo, porque hace temer que la actual generación de jóvenes puedan ser el día de mañana adultos con graves problemas de compra impulsiva, sobreendeudamiento y adición al consumo.
6º. La mayoría de los jóvenes consumidores europeos tienen una importante tendencia consumista y de adicción a la compra.
En todas las regiones europeas donde se ha efectuado el estudio se ha observado que, para los jóvenes, la compra es una actividad extremadamente atrayente, una de las cosas divertidas (¿quizás la más divertida?) que se puede hacer en una ciudad. Les gusta entrar en los centros comerciales, tengan o no cosas que comprar. Poseen un deseo permanente de ir de compras y adquirir cosas nuevas. Su grado de impulsividad en la compra y de falta de autocontrol o responsabilidad económica es muy alto.
Además, la mayoría de los jóvenes aceptan sin críticas o reservas la sociedad de consumo y todos los valores y comportamientos asociados a ella. De hecho, la aceptación de los valores consumistas y la mayor vulnerabilidad ante los mensajes publicitarios, que en los adultos es una característica diferenciadora de los adictos, en los jóvenes es mayoritaria.
Por su posible relación con los problemas de adicción al consumo, debemos dejar constancia de que las respuestas de los jóvenes han puesto de manifiesto un nivel de insatisfacción personal relativamente alto, sobre todo en comparación con los adultos. Este nivel de insatisfacción es aún más intenso en las mujeres jóvenes.
7º. La proporción de jóvenes "adictos al consumo" es mucho mayor que la de adultos.
De los datos, resulta un porcentaje del 46% de adictos al consumo (englobando en este término los que tienen una atracción intensa por los estímulos de compra y los que carecen de autocontrol en el consumo y en el gasto) y un 54% de no adictos. La diferencia entre hombres y mujeres es más acusada que en los adultos, puesto que el porcentaje de adicción es el 53% en el caso de las mujeres jóvenes y el 39% en el caso de los hombres jóvenes.
Dentro del grupo de adictos presentarían una adicción leve o moderada el 44% (20% del total), y un nivel importante el 56% (26% respecto del total). Aproximadamente el 8% de los jóvenes tiene un nivel de adicción al consumo que se puede considerar patológico.
8º. Las principales causas de la adicción al consumo en los jóvenes han resultado ser las siguientes:
a) Al igual que en los adultos, la preexistencia de unos rasgos psicológicos específicos que combinan el ser "caprichoso" con la impulsividad, la labilidad y un nivel alto de ansiedad en relación con la compra.
b) La insatisfacción personal, la sensación de tedio o aburrimiento y la falta de alicientes no consumistas que en los jóvenes es muy frecuente.
c) La mayor aceptación de valores consumistas y la vulnerabilidad psicológica hacia los mensajes que relacionan el consumo con la felicidad, el éxito social y el prestigio personal.
d) La atracción por los estímulos de consumo como pasar el tiempo en hipermercados y grandes centros comerciales, ver anuncios, mirar escaparates, entrar en comercios, aunque solo sea a mirar, etc., son actividades que por sí mismas no pueden considerarse consumo, pero que en los jóvenes provocan un efecto muy intenso de incitación a la compra y predisponen a la adicción al consumo.
e) El bajo nivel de autoestima y la desconfianza hacia las propias aptitudes o habilidades.
Un dato curioso que aparece en el estudio es que, al contrario que en los adultos, son los jóvenes que más contentos están con su aspecto físico los más adictos al consumo.
9º. Las jóvenes tienen más adicción a los estímulos de consumo y de compra.
Al igual que en el caso de los adultos, tras el estudio comparativo de los datos, se ha comprobado que las mujeres jóvenes puntúan mucho más alto en todas las cuestiones relacionadas con la adicción a los estímulos consumistas y de compra (variable A), siendo las diferencias mucho menos significativas, y a menudo inexistentes, en lo referido a la variable B, esto es, la compra impulsiva y el descontrol del gasto. Tampoco hay diferencias por sexos en las otras cuestiones tales como aceptación de la sociedad de consumo y de los valores y hábitos que comporta, la actitud ante la publicidad, etc.
10º. Las diferencias de comportamiento entre los adultos de Gran Bretaña, España e Italia, (es decir las diferencias interregionales) son mínimas.
De hecho, resulta significativo lo similares que son las distribuciones de la mayoría de las respuestas, sobre todo al lado de las diferencias intraregionales en razón del sexo y de la edad. El nivel de adicción al consumo es muy parecido en todas las regiones.
No obstante, existen algunos aspectos en los que se han puesto de manifiesto diferencias significativas en algunas de las regiones. Estas diferencias son recogidas en el análisis de datos precedentes (Apartado IV 1 y 2)
11º. Los jóvenes escoceses son los que presentan mayor atracción por la compra, mayor adicción al consumo y menor autocontrol económico. Los jóvenes italianos son relativamente menos consumistas y con más autocontrol en la compra, estando los españoles en una posición intermedia.
Aunque las diferencias interterritoriales entre los jóvenes son también relativamente pequeñas en relación con las diferencias entre jóvenes/adultos o entre hombres/mujeres, se han puesto de manifiesto ciertos comportamientos distintos. En general en la distribución de respuestas los jóvenes españoles e italianos se parecen mucho más entre sí que a los escoceses.
RECOMENDACIONES
1ª. La primera recomendación es que las Instituciones Públicas, las asociaciones de consumidores, los padres y educadores, y en fin, la sociedad entera tomen conciencia de la importancia de los problemas personales y sociales que derivan de la adicción al consumo, esto es, la compra impulsiva, la falta de autocontrol y responsabilidad en el consumo y en el gasto, el sobreedeudamiento personal, etc.
Hay que tener en cuenta, no solo el problema actual que esto representa, sino también que al afectar en gran medida a los más jóvenes, va a ir creciendo en los próximos años, hasta convertirse en uno de los más importantes retos de la sociedad del mañana.
No solo se trata de que estos comportamientos puedan perjudicar el bienestar individual, la convivencia familiar o ser contraproducentes para el correcto desarrollo económico y social de un país. También hay que pensar que la sociedad del futuro va a necesitar modificar muchos hábitos de consumo que son ecológicamente insostenibles y adoptar comportamientos mucho más responsables y racionales. Esto no será posible, si en el ámbito individual el ciudadano esta aprisionado en hábitos de consumo y gasto inadecuado, y atrapado por conductas adictivas que no es capaz de modificar.
2ª. Para lograr el objetivo anteriormente señalado, sería conveniente que las Instituciones y entidades relacionadas con el consumo, emprendan campañas específicas de sensibilización y prevención.
Además de la difusión del Manual de Autoayuda e Información para Consumidores que ya se ha realizado, podrían plantearse, la elaboración de otros soportes (programas en vídeo para su difusión por televisión, páginas Web, programas radiofónicos, artículos de prensa, etc.) que facilitaran la divulgación de su contenido y recomendaciones.
3ª. Es esencial intensificar la educación de los niños y jóvenes como consumidores responsables y autocontrolados.
Esta formación debe incorporarse con toda seriedad y rigor a los programas de educación de niños y jóvenes, ya que será esencial para su desarrollo y su futuro bienestar personal y social. Dentro de esta enseñanza deberían contemplarse aspectos como el autocontrol del gasto personal, la contabilidad doméstica, actitudes adecuadas frente a los mensajes publicitarios, hábitos de consumo racionales, la significación y el uso adecuado de tarjetas e instrumentos de crédito, etc. A estos efectos, sería conveniente que las Unidades Didácticas y el material ya elaborado, se complementase con otros soportes audiovisuales e informáticos para facilitar la enseñanza.
4ª. Hacer llegar a los padres las recomendaciones adecuadas respecto a la educación de sus hijos como consumidores responsables.
Se trataría de formar a los padres por su papel como primeros educadores y hacerles ver la necesidad de no reforzar los comportamientos más caprichosos o consumistas.
5ª. Fomentar las actividades de ocio no consumista de niños y jóvenes.
De acuerdo con los datos del estudio, la dificultad para encontrar actividades o diversiones que no supongan gastar dinero, es uno de los mayores problemas con que se encuentran los jóvenes, y uno los factores que más condiciona su adicción al consumo. La potenciación de las actividades sanas, positivas y no consumistas en el ocio de los niños y jóvenes debería de ser uno de los objetivos más importantes en el progreso social de los próximos años.
6ª. La limitación de todo tipo de publicidad o de ofertas comerciales que estimulen la compra a crédito, enmascarando los auténticos efectos que estas compras representarán para el consumidor.
A título de ejemplo se podría plantear que en todo tipo ofertas de compra a crédito debería incluirse el precio total que, incluido intereses, supondrá la compra de artículo ofertado. Este sencillo procedimiento disuadiría a una gran parte de consumidores de efectuar compras inadecuadas o acabar en situaciones de sobreendeudamiento.
7ª. Ofrecer asesoramiento y ayuda psicológica, creación de grupos de autoayuda y de la figura del "tutor voluntario" para los adictos al consumo.
Para los consumidores que tienen problemas graves de adicción al consumo y de sobreendeudamiento, debería ofrecerse un "tutor voluntario" que les ayudase a aprender a adecuar sus gastos a su nivel de ingresos y a prevenir o solucionar las situaciones de sobreendeudamiento. También se debería ofrecer asesoramiento y ayuda psicológica a estos consumidores y fomentar la creación de grupos de autoayuda, que pueden resultar muy adecuados para este tipo de problemas, dentro de las asociaciones de consumidores.
8ª. Posibilidad de autolimitación previa en la compra a crédito.
Para los casos más extremos de consumidores con fuerte tendencia al gasto impulsivo o al sobreedeudamiento, debería establecerse la posibilidad de una de limitación voluntaria (o en ocasiones forzosa), en el uso de tarjetas o instrumentos de crédito. Los modernos medios informáticos facilitarían esta medida similar a la que ya existe para los adictos al juego.
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